No hablar el mismo idioma puede ser un obstáculo entre dos personas, pero, en la vida real y en el cine, también es una oportunidad de conocer más y mejor cómo funcionamos en base a nuestro lenguaje. Hoy hablamos de 6 películas que ponen sobre la mesa los idiomas y cómo condicionan nuestra forma de relacionarnos, de ver el mundo, de sentir e incluso de amar.
Canino (Yorgos Lanthimos, 2009)
El lenguaje es una forma de control en Canino, la segunda película del griego Yorgos Lanthimos. Una pareja ha educado a sus hijos, ya adultos, al margen de la sociedad, encerrados en casa. Nunca han salido de los límites de la finca, y ese aislamiento también se refleja en el lenguaje: aunque han aprendido el idioma, el significado de muchas palabras está alterado: un “zombie” es una flor, “autopista” significa viento… Los padres limitan el lenguaje y, por lo tanto, limitan la comunicación con el exterior. Una película rara e incómoda, como todo el cine de Lanthimos, pero con una llamativa reflexión sobre la educación y el lenguaje.
Decision to leave (Park Chan-wook, 2022)
Una película sobre la comunicación y la atracción. La muerte de un hombre lleva a un detective coreano a investigar a la esposa de este, china, por quien empieza a sentir una fuerte atracción. Decision to leave trae los límites del lenguaje a la actualidad utilizando la traducción automática del móvil, a través de la que se comunican los protagonistas. Ella en chino, y él en coreano. La distancia que genera entre ellos el no tener un idioma común pasa de ser una barrera a ser uno de los motores de la seducción.
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Lost in translation (Sofia Coppola, 2003)
Los personajes encarnados por Scarlett Johansson y Bill Murray son víctimas del jet lag y el choque cultural en Tokio. Solo comparten dos cosas: están alojados en el mismo hotel y hablan el mismo idioma. Son dos personas que quizá no conectarían en otro lugar pero, en un país extranjero, es el idioma lo que las acerca. Su relación comienza, precisamente, por aquello que los separa de los japoneses: el lenguaje.
El extraño (Chloe Okuno, 2022)
Mudarse a otro país por amor suena romántico, pero instalarse en una ciudad en la que no conoces a nadie y no hablas su idioma puede llegar a ser terrorífico. En El extraño, una joven estadounidense se instala en Rumanía con su novio rumano, que ha encontrado trabajo allí. Chloe Okuno emplea el idioma para generar una atmósfera opresiva y para aislar todavía más a una protagonista que empieza a obsesionarse con que alguien la espía.
La llegada (Denis Villeneuve, 2016)
Necesitamos un lenguaje común para entendernos, y si nos enfrentamos a seres extraterrestres no hay Google Translator que valga. La protagonista es una lingüista contratada para intentar entender y comunicarse con unos alienígenas recién llegados. La ciencia ficción abraza el drama en La llegada, que habla de cómo el lenguaje determina nuestra forma de percibir el mundo y nuestra propia existencia.
Vidas pasadas (Celine Song, 2023)
Nora es una emigrante coreana que se mudó a Nueva York con 12 años, dejando atrás una vida, una cultura, un idioma y un amor de infancia: Hae Sung. Él es el único vínculo que conserva en Corea. La de Nora y Hae Sung es una relación que podría haber sido, no fue y ya no puede ser: Nora ha hecho su vida en Estados Unidos con Arthur. Su amor se desarrolla en inglés, mientras que el amor de Nora y Hae Sung se desarrolla en coreano, el idioma en el que Nora ha aprendido a hablar, a pensar… y el idioma en el que Nora sueña.
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